Cinco siglos de resistencia y defensa de nuestra Madre Tierra


VIGILIA, LUNES 12 DE OCTUBRE

5:00 PM frente al Paraninfo Universitario
Traer velas – Micro abierto – Muro de la dignidad

EN EL MARCO DE LA MINGA MUNDIAL EN DEFENSA DE LA TIERRA

Coordinadora Contra la Agresión a los Pueblos
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Reporte Honduras Resiste 2

Lo que los medios de comunicación no nos informan respecto a lo que ocurre en verdad con la lucha del pueblo Hondureño.

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Reporte Honduras Resiste: Represión

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¡QUE NO LE ROBEN AL PUEBLO ESTA VICTORIA!

¡FUERA LOS GOLPISTAS!

El retorno de Zelaya a territorio hondureño, se ha convertido en un duro golpe para el gobierno de facto de Micheletti al dar un nuevo y poderoso impulso a la movilización obrera y popular en el hermano país centroamericano.
Para el movimiento de masas la vuelta de Zelaya es una victoria parcial que le obliga a continuar luchando hasta la caída del gobierno de Micheletti. Por eso, la represión de los golpistas no se ha hecho esperar. Centenares de detenidos, heridos y 10 muertos fue el saldo de las primeras jornadas tras el retorno de Zelaya a Honduras. Sin embargo la movilización no ha menguado.
Para el movimiento de masas de todo nuestro continente Honduras es un campo de batalla crucial, un punto de inflexión para la situación política del continente. La victoria de las masas hondureñas es nuestra victoria, pues debilita a los sectores más reaccionarios y autoritarios de las burguesías de nuestros países y del imperialismo, que ve en las salidas de tipo golpista una alternativa ante el asenso en las luchas de nuestros países.
Es por eso que el gobierno García, sin vergüenza alguna, mantiene relaciones con el gobierno de facto de Micheletti a través su ministro de defensa Rafael Rey, y hasta bombas lacrimógenas peruanas han servido para la represión del pueblo hondureño por parte de la dictadura.
Desde el Partido Socialista de los Trabajadores y la Liga Socialista llamamos a todas las organizaciones de los trabajadores y el pueblo a pronunciarse y a tomar el camino de la acción unitaria y solidaria con la lucha del pueblo hondureño para derrotar a la dictadura de Micheletti y compañía. Más aún cuando en nuestro caso esto significa la lucha contra el propio gobierno de Alan García, responsable de la masacre en Bagua y, por su afinidad al régimen golpista hondureño, también de la represión que hoy se cierne sobre el pueblo de Honduras.
Sólo la lucha solidaria de los trabajadores de todo el continente puede ayudar a que la movilización de los trabajadores y el pueblo de Honduras consiga ya su máxima victoria: la caída del gobierno golpista y la vuelta de Zelaya al gobierno.
Partido Socialista de los Trabajadores
Liga Socialista
Secciones de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI)

Lima, 27 de setiembre de 2009
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Último discurso de Salvador Allende en Radio Magallanes

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Samba pal Che Victor Jara

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VICTOR JARA

“Yo pregunto a los presentes, si no se han puesto a pensar que esta tierra es de nosotros y no del que tenga más, yo pregunto si en la tierra, nunca habrá pensado usted que si las manos son nuestras, es nuestro lo que nos den”, cantaba Víctor Jara, en plazas, estadios, barrios y universidades. Como cual peregrino rebelde, llevando su guitarra y una canción con el mensaje de libertad e igualdad, esparcidos por Chile y el mundo.

“De nuevo quieren manchar mi tierra con sangre obrera, los que hablan de libertad y tienen las manos negras”, decía en otra canción, como un profeta que avecina lo que ocurriría más tarde en su país, Chile, cuando los militares fascistas derrocarían al gobierno popular de Salvador Allende.
Víctor Jara, el compositor, el cantor, el activista, el revolucionario, nació un, 28 de septiembre y murió asesinado un 16 de Septiembre de 1973, después de haber sufrido tortura, en el Estadio de Chile, junto a muchos de sus compañeros estudiantes, obreros y campesinos, todos ellos activistas políticos, que murieron con el sueño de forjar un mundo mejor.
Su basto aporte a la cultura chilena, no sólo como cantante, sino como compositor, actor, director teatral y sobre todo como un recopilador de la música y tradición de América Latina, hace de el un personaje de trascendencia. Recopilo canciones y ritmos de toda América latina, le canto a los mártires revolucionarios contemporáneos como el Che Guevara, El Inti guerrillero Boliviano que lucho Junto al Che en el monte de Bolivia, a Ho Chi Mihn guerrillero Vietnamita, le canto a Camilo Torres, sacerdote y guerrillero colombiano, compuso rancheras dedicadas a Emiliano Zapata y la revolución mexicana, le canto a lo cotidiano, a un día en el trabajo, a las obreras, le canto a su cigarrito.
Víctor Jara, marcó en América Latina, un ejemplo, por su compromiso con la transformación de la sociedad, por el trabajo constante y el deber político de la mano con la música, en una realidad que poco ha cambiado, sus canciones más vigentes que nunca, no deben quedar en el olvido, como el dijera “Nuestro deber es luchar segundo a segundo para darle a nuestro pueblo su propia identidad, su identificación con el folclore, que es el lenguaje más autentico que posee nuestro pueblo y, a través de la canción popular, ayudarle a entender la realidad, la de sus amigos y enemigos y, a través de la música, ayudar a nuestro pueblo a desenmascararlo todo, a transformarlo todo; no con profecías, sino junto a ellos”.

Somos cinco mil, último poema de Víctor Jara, escrito en cautiverio. Prisión
Somos cinco mil
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
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La nueva gripe seguida y una operación pandemia

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Argetina:La bronca popular paró el tarifazo de la energía

FRENTE OBRERO SOCIALISTA

Peligra la energía del país

El gobierno dio marcha atrás con el aumento del gas y la luz. Es que la bronca de los afectados era mucha, se dio un reguero de amparos judiciales y comenzaba a montarse un proceso de movlización contra las medidas.
La semana pasada, una movilización convocada por la CTA y partidos de izquierda, junto a organizaciones de consumidores, marchó ante el Congreso para repudiar el tarifazo y exigir la renacionalización de las empresas energéticas. Y en las provincias se empezó a "calentar el ambiente", con picos como en Caleta Olivia (Santa Cruz), donde la Multisectorial, conformada por gremios y partidos políticos, exigió en una movilización con más de 400 compañeros no solo la anulación de los aumentos, sino que se solidarizó con los petroleros en lucha y también se pronunció por la anulación de todas las concesiones petroleras y gasíferas en la provincia de los Kirchner.
Ante este reclamo, la oposición, de ma- nera oportunista, se opuso en el Parlamen- to a los aumentos (los mismos partidos que exigieron durante años la "regularización de las tarifas"). Y la CGT, que no había dicho una palabra, salió a defender a los trabajadores que sufren los aumentos. El gobierno no pudo resistirlo y retrocedió. Es un hecho postivo producto de la bronca popular.
El tarifazo se posterga, la bronca sigue
Pero a no engañarse. Las empresas co brarán nuevamente sus subsidios (por valor de $493 millones) para volver atrás los aumentos. Es decir, lo que no pagan los usuarios que habían sufrido los aumentos, lo pagamos entre todos los trabajadores y el pueblo con los fondos del ANSES o lo que nos quitan de impuestos. Esa no es la solución.
Para colmo, las multinacionales lo utilizarán para justificar su falta de inversión y mantenimiento. La conclusión es que el logro que significa hoy la vuelta atrás del tarifazo volverá como un "boomerang", con peor servicio, agudización de la crisis energética y nuevos tarifazos más adelante.
Todos están con las multinacionales
El gobierno largó el tarifazo, cuando antes había subsidiado para frenar los aumentos. La oposición viene exigiendo desde hace años incrementos tarifarios, pero ahora se opuso y aceptó los subsidios que antes rechazaba. Debatieron y discutieron mucho. Hicieron reportajes en la TV y los diarios. Unos y otros se presentaron como defensores de los consumidores.
Sin embargo, ni gobierno ni oposición tocaron el tema de fondo. Estos proble mas seguirán, la infraestructura se seguirá deteriorando y las reservas de petróleo y gas irán "tocando fondo" mientras los recursos sean manejados por multinacionales privadas, cuyo objetivo central es la ganancia. Y sobre esto no se discute (por lo menos en el Parlamento).
Recuperar nuestros recursos
Pero sí se discute en las organizaciones obreras y populares. Sí lo discute la población de la Patagonia. Y cada vez más tenemos que llevar el debate a todas las fábricas, lugares de trabajo, vivienda y estudio.
La cuestión es sencilla: la energía es un negocio, y entonces se ubica bajo las leyes del mercado; o la energía es un dere cho humano, un servicio esencial que el Estado tiene la obligación de proveer en la cantidad y calidad que la población requiera, a un precio tal que todo el mundo pueda acceder a él, incluso los que no pueden pagarlo.
Y la respuesta también es sencilla: para que las futuras generaciones dispongan de energía, es nuestra responsabilidad hoy volver atrás con el saqueo criminal de los últimos 20 años, renacionalizando, bajo control de los trabajadores, técnicos, científicos y pobladores de los sitios de extracción, toda la industria petrolera y gasífera, así como la producción y transporte de energía eléctrica.
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Afganistán: La "farsa electoral" y la "guerra de Obama"

Las elecciones presidenciales en Afganistán, realizadas el pasado jueves 21 de agosto, costaron mucho dinero y esfuerzo para sus organizadores, el gobierno afgano de Hamid Karzai y las fuerzas de ocupación del país, pero el desenlace fue fallido.

Aunque los resultados electorales definitivos sólo serán conocidos en septiembre, se calcula que comparecieron a las urnas entre 40 y 50% de los 15.600.000 de electores en condiciones de votar. El resultado es muy inferior a la elección anterior, realizada en 2004, cuando la participación, según los organizadores, llegó a 70%.

La elección y la campaña electoral estuvieron atravesadas por la guerra entre las tropas de Estados Unidos y de la OTAN, que, desde el 2001, ocupan el país, y el Talibán, fuerza rebelde que ya fue gobierno y actualmente organiza una guerrilla que está activa en 70% del territorio del país. El Talibán realizó varios atentados con bombas durante la campaña electoral, algunos de ellos en la capital, Kabul, incluyendo un atentado suicida ante al cuartel general de la OTAN, que mató a 7 personas.

Por otro lado, el proceso de votación estuvo marcado por las denuncias de un fraude que favorecería al actual presidente Hamid Karzai, que intenta ganar en el primer turno para evitar la prolongación de la campaña electoral hasta el 1º de octubre, fecha la segunda vuelta.

El principal candidato opositor, el ex ministro Abdullah Abdullah, denunció que hubo fraudes en gran escala en el sur del país, sobre todo en la ciudad de Kandahar. En esta región, dominada por el Talibán, la abstención fue muy alta. Según la denuncia, Karzai se habría aprovechado de eso para "llenar" las urnas de votos para él.

En este marco, está claro que las elecciones sirvieron muy poco al propósito del imperialismo de crear una imagen de un "régimen democrático" y de una situación más estable, a pesar de la guerra. Un país ocupado, un gobierno colonial y una caricatura de democracia
No sólo las elecciones, sino el propio régimen es una farsa. ¿Como podrían ser democráticas unas elecciones que se realizan en un país ocupado militarmente por potencias imperialistas? Los 100.000 soldados de Estados Unidos y de la OTAN son el verdadero poder en Afganistán. El gobierno de Hamid Karzai no pasa de ser un fantoche en manos de los generales norteamericanos, que son los que dirigen de hecho el país.

Basta ver quien garantizó las elecciones. La "seguridad" de las calles de las ciudades y de los lugares de votación, es decir, la vigilancia contra el Talibán, fue garantizada por los 1000.000 soldados de Estados Unidos y de la OTAN. Y todos los gastos para la organización de la votación, 300 millones de dólares, fueron pagados por los organismos que están por detrás de las tropas de ocupación. Como si eso no bastase, fue decretada una censura a la prensa, en los días anteriores a la elección, impidiendo que periódicos, radios y redes de TV divulgasen noticias de atentados del Talibán para "no alarmar la población".

A pesar de todos los intentos de controlar la situación por parte de las tropas del país imperialista más poderoso del mundo y sus aliados, la abstención electoral mostró la fragilidad del gobierno afgano y de las "instituciones" fantoches creadas por el imperialismo. Un solo dato muestra bien esta situación: en Kandahar, provincia y ciudad del mismo nombre, localizada en el sur del país y santuario del Talibán, la abstención puede haber llegado al increíble porcentaje de 95% de un millón de electores registrados, según observadores internacionales independientes. ¿Cuál es la perspectiva de la "guerra de Obama"?
Lo que está por detrás del fracaso de las elecciones, y de la inestabilidad del régimen y del gobierno fantoches de Kabul, es la guerra. Los Estados Unidos están metidos en un "atolladero" que parece no tener fin.

El nuevo gobierno de Barack Obama intenta ser más "papista que el Papa" (es decir, su antecesor, George W. Bush), intensificó el esfuerzo de guerra, mandó otros 30.000 soldados al país y prometió transformar Afganistán en el centro de la "guerra contra el terrorismo". Pero, cuanto más se mete en el atolladero, más problemas tienen para salir.

Existe una explicación de fondo para esta política. Afganistán es un país paupérrimo, pero tiene un papel estratégico para la estabilidad o inestabilidad de una región decisiva para Estados Unidos. Está localizado entre Medio Oriente, región que posee las mayores reservas de petróleo del mundo, Asia Central (que también tiene importantes reservas) y el subcontinente indio.
Si fuese un país estable, Afganistán podría permitir, por ejemplo, que el imperialismo hiciese en acuerdo con los países da Asia Central (Kazaquistán, Uzbequistán) y sacase su producción de petróleo a través de los puertos de Paquistán, evitando el controle total sobre los oleoductos y gasoductos de la región que Rusia dispone en este momento. Por otro lado, este fue uno de los objetivos centrales de la guerra y de la ocupación del país, en 2001.

La inestabilidad de la región comenzó hace 30 años, en 1979, en Irán, país vecino a Afganistán, con el estallido de la revolución que derribó la dictadura del Sha Reza Pahlevi. Temiendo la extensión de la revolución y la institución de una república islámica en sus fronteras, el gobierno de la ex Unión Soviética invadió Afganistán.

Para combatir la influencia soviética en esta parte del mundo, los Estados Unidos apoyaron y armaron un frente guerrillero musulmán, los "mujahidin" del cual participaron Osama Bin Laden y buena parte de las organizaciones islámicas fundamentalistas actuales. Algunos de los principales integrantes de la guerrilla fueron los "señores de la guerra", oligarcas que dirigen las principales nacionalidades del país (los pashtuns representan 40% de la población, también están los tadjiques, los uzbeques y los hazaras). La guerrilla expulsó a los soviéticos y tomó el poder, pero, luego, el frente se dividió, los grupos pasaron a enfrentarse entre sí y el país se hundió en una guerra civil.

Ante esta situación, Estados Unidos, actuando a través de la aliada dictadura militar que gobernaba el vecino Pakistán, buscó crear un instrumento para estabilizar el país. El ISI (organismo de seguridad del gobierno paquistaní) incentivó la formación de una organización de estudiantes de las Madrassas (escuelas islámicas) de una región de Pakistán donde predomina la etnia pashtun, la misma que es mayoritaria en Afganistán. Los miembros de esta organización fueron conocidos como Talibanes, palabra que quiere decir "estudiante" (o quien estudia el "libro", es decir el Corán) en persa y en pashtun.

El Talibán entró en la guerra civil y, después de una campaña militar victoriosa, consiguió tomar el poder y gobernar el país entre 1996 y 2001 Inicialmente el gobierno del Talibán fue visto con muchas simpatías por la población porque traía orden a un país sumergido en el caos y en la destrucción por los "señores de la guerra". Pero después se fue desgastando, en la medida en que fue instituyendo una "república islámica" de las más reaccionarias y represivas del mundo.
Sin embargo, por más reaccionario que fuese, el gobierno del Talibán no gozaba de la confianza de Estados Unidos y no era controlado por éste. El atentado de 11 de septiembre de 2001 y el objetivo declarado de capturar a Osama Bin Laden, aliado del gobierno del Talibán, fueron los pretextos para que Bush invadiera el país.

Expulsado del gobierno, el Talibán volvió a organizarse y desencadenó una guerra de guerrillas contra las tropas de ocupación. Hoy, las acciones armadas de la guerrilla del Talibán están presentes en 70% del territorio del país. Las tropas de ocupación enfrentan crecientes pérdidas y no consiguieron estabilizar el país, a pesar de los nuevos 30.000 soldados enviados por Obama (que se sumaron a los 70.000 que estaban anteriormente).

Nada indica que este curso pueda ser cambiado con el envío de más tropas, lo que, por sí sólo, es difícil. La "guerra de Obama" puede tener el mismo significado para el actual presidente estadounidense que la guerra de Irak tuvo para Bush. El imperialismo, otra vez, actuó como "aprendiz de hechicero", creando un instrumento que, más tarde, se volvió contra él. Contradictoriamente, un movimiento reaccionario, como el Talibán, lucha actualmente contra el imperialismo con armas en la mano.
Hoy, la gran tarea del pueblo afgano es expulsar a las tropas imperialistas de ocupación y conseguir la verdadera independencia nacional de Afganistán. En este camino, son válidas las acciones militares de la resistencia, lo que no significa ningún tipo de apoyo político al Talibán. Es hora de que todas las organizaciones populares y democráticas del mundo se manifiesten contra la ocupación militar de Afganistán y exijan el retiro inmediato de las tropas invasoras.
fuente: Liga Iternacional de los Trabajadores Lit-Ci
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