marx en el soho


Read more

MARX EN EL SOHO

Marx en el Soho

Unipersonal de Humberto Chaparro
En la obra que dura aproximadamente 70 minutos, Carlos Marx aparece en esta época como la figura de un hombre controvertido, dispuesto a bromear sobre sí mismo o sobre sus ideas.
Como suele suceder con frecuencia un error burocrático lo regresa al Soho de Nueva York en lugar de la antigua Londres de su exilio, de sus luchas, y de su reconocida intelectualidad.
Con fina ironía Marx nos repite que él no es marxista y solo había algo peor que escribir sobre economía política y es escribir sobre política económica.
Nos presenta a Jenny su esposa y compañera con quien compartió la pobreza y sus ideales, nos habla de sus hijas, de sus compañeros de lucha: como Engels su entrañable amigo o de Bakunin el anarquista.
PRESENTACIONES
viernes 1 de Mayo local de la FDTC Recoleta.- 7:p.m
sábado 2 de mayo Auditorio Casa del Inca Garcilazo de la Vega 7.p.m
6 y 13 de mayo Auditorio ICPNA
16, 23, 30 de mayo y 6 de junio Casa Cultural Qosqo Wasinchis, Nueva Alta
LOS ESPERAMOS
Read more

Por un Primero de Mayo de unidad y lucha contra los ataques de la burguesía mundial

Read more

CORREO INTERNACIONAL

Publicación de la LITci. Nueva época. Núm. 147
Abril de 2009

Frente a los ataques de los gobiernos y las patronales
Por la unidad y la solidaridad nacional internacional de la clase trabajadora

La crisis económica internacional continúa profundizándose. Con ella, se profundizan también los durísimos ataques que realizan las empresas y los gobiernos sobre los trabajadores de todo el mundo, buscando descargar el costo de la crisis sobre sus espaldas y recuperar las ganancias pérdidas.

Los trabajadores son los únicos que no tienen ninguna responsabilidad por el estallido de esta crisis, pero son quienes más sufren sus consecuencias. Mientras los gobiernos ponen billones de dólares para ayudar a los bancos y empresas con problemas, ni un centavo de este dinero va para los trabajadores. Así queda absolutamente claro el significado de lo que los capitalistas quieren decir cuando hablan de “compartir los costos de la crisis”.

Los ataques de los gobiernos y las empresas

Evidentemente, el principal ataque que están recibiendo los trabajadores son los despidos masivos y el brutal aumento del desempleo. Los organismos internacionales habían estimado que, sólo en esta primera fase de la crisis, se produciría un aumento de 50.000.000 de desempleados en todo el mundo. Pero los datos de 2008 y 2009 de EE.UU., Europa, China, Brasil y otros países indican que, muy posiblemente, esa cifra se verá ampliamente superada. Paralelamente a los despidos masivos, las empresas aprovechan el aumento del desempleo y el fantasma de la desocupación para exigir a sus trabajadores la aceptación de rebajas salariales, la pérdida de conquistas, la aplicación de sistemas como el “banco de horas”, etc.

Los gobiernos burgueses, incluidos los de los países imperialistas, no sólo apoyan sino que impulsan que las empresas adopten estas políticas. En Brasil, el gobierno de Lula, mientras la Embraer despedía 4.200 operarios, mantuvo su financiamiento a la empresa a través de los créditos que el banco oficial BNDES otorga a quienes compran los aviones que la Embrear fábrica. En EE.UU., Barack Obama que, sin ninguna condición, ha sido tan generoso con los bancos y compañías de seguros, exige que la General Motors y la Chrysler realicen un “plan de remodelación” (que incluya cierre de plantas fabriles, reducción de miles puestos de trabajo y aumento de los ritmos de explotación), como condición para liberar el dinero del Estado que les permita evitar la quiebra. De esta forma, el castigo por la mala situación de esas empresas no recaerá sobre sus accionistas y ejecutivos sino sobre sus trabajadores.

Explicar pacientemente

La primera tarea de los revolucionarios frente a la crisis es explicar pacientemente a los trabajadores y las masas que la crisis y sus consecuencias son un producto inevitable del sistema capitalista y que la burguesía, tanto a nivel nacional como mundial, intentará por todos los medios descargar sus costos sobre las espaldas de los trabajadores. Por eso, no hay intereses comunes entre la clase trabajadora y la burguesía: lo que es bueno para ellos, es malo para nosotros. Debe explicarse también cómo los gobiernos, incluso aquellos que aparecen como más “populares”, con sus medidas y políticas “anticrisis”, defienden siempre los intereses de la burguesía contra los trabajadores.

En segundo lugar, es necesario explicar que la única salida real para el proletariado y los pueblos explotados del mundo es hacer una revolución socialista mundial, que comienza por tomar el poder e implantar un gobierno de los trabajadores en su propio país, para aplicar planes económicos que no estén al servicio de la ganancia de los patrones sino de satisfacción de las necesidad del conjunto del pueblo. Sin la perspectiva que da esta solución de fondo, todos los triunfos parciales que consigamos se perderán rápidamente y las más heroica luchas se enfrentarán a un callejón sin salida.

Es precisamente durante crisis de esta profundidad que resulta más fácil explicar la necesidad de un cambio de raíz del sistema capitalista imperialista porque su verdadera esencia destructiva queda totalmente al desnudo y resulta mucho más clara la necesidad de las medidas del programa socialista.

Sin embargo, debe señalarse con total claridad que la crisis económica por sí misma no llevará al derrumbe del capitalismo ni menos aún al triunfo de la revolución socialista. Si la clase obrera no da su propia respuesta, es muy posible que el sistema capitalista imperialista encuentre una nueva “estabilidad”, basado en niveles aún peores de barbarie e inhumanidad.

Qué mundo surgirá como resultado esta crisis dependerá, entonces, de la lucha de clases. Desde nuestro punto de vista, de la acción de la clase trabajadora y de las masas, y del surgimiento de una dirección revolucionaria capaz de conducir esta lucha. Pero tanto la respuesta de los trabajadores como la construcción de esa dirección revolucionaria sólo pueden darse a través de la lucha y la movilización.

Un programa para luchar

El primer paso de esa lucha y esa movilización comienza por la respuesta a los ataques de las burguesías y los gobiernos. Un proceso que ya ha empezado en varios países, pero que aún no está a la altura de lo que las circunstancias requieren. Por eso, la otra gran tarea planteada es impulsar una respuesta de lucha a esos ataques, en cada país, lo más unificada y contundente que sea posible.

De un modo general, proponemos el siguiente programa para esas luchas, teniendo claro que deberá adaptarse a las circunstancias concretas de cada país:

* La lucha contra los despidos y el desempleo.
* Por la reducción de la jornada de trabajo sin recorte de salarios.
* La defensa del salario y la lucha contra el recorte de derechos y conquistas.
* Contra el aumento de la jornada laboral, el deterioro de las condiciones de trabajo y el aumento de la carga de trabajo.
* La lucha contra la xenofobia y en defensa de los derechos de los inmigrantes
* Contra la criminalización de los movimientos sociales.
* Contra la política económica de los gobiernos;

En los países colonizados por el imperialismo, se plantea, además, la lucha contra los planes de recolonización imperialista y por la independencia nacional, como el no pago de la deuda externa, la ruptura con el FMI y sus planes de ajuste, la nacionalización de la empresas imperialistas, etc.

Las movilizaciones que pueden generar estas consignas de repuesta a las necesidades concretas son las que permitirán estableces el puente hacia consignas más avanzadas, como la nacionalización con control obrero de las principales ramas de la economía. Es decir, aquellas que representan la transición hacia la salida socialista a que nos referimos en el punto anterior.

La necesidad de una lucha unitaria

Esta propuesta lucha unificada debe ser hecha tanto al conjunto de los trabajadores como a las direcciones de las organizaciones sindicales y políticas con peso de masas.

¿Es correcto realizar un llamado de este tipo a direcciones que han contribuido a desmovilizar, dividir y desmoralizar a la clase obrera y, en muchos casos, continúan haciéndolo, aceptando acuerdos de pérdidas de conquista, frenando las luchas y, si surgen, tratan de aislarlas? Es evidente que estas burocracias son un obstáculo para el desarrollo de una lucha contundente contra los ataques de empresas y gobiernos y, mucho más aún, para que la clase obrera pueda dar una respuesta de fondo.

Pero mientras sigan controlando los aparatos sindicales y las organizaciones con peso de masas, y en este sentido dirigiendo a la mayoría de los trabajadores, no hay forma de impulsar una movilización masiva sin una política de exigencia a sus direcciones para que rompan sus acuerdos con los gobiernos y empresas, y se pongan a la cabeza de verdaderos planes de lucha nacionales.

Si ese llamado a la movilización unitaria es aceptado, como ocurrió, por ejemplo, con varias centrales sindicales en Brasil, el 30 de marzo, o con las recientes huelgas generales en Francia, la lucha y la confianza del conjunto de la clase obrera en sus fuerzas se ve fortalecida. Esto es así porque muchos trabajadores, ante la magnitud del enemigo a enfrentar, tienen muchas dudas de las posibilidades de triunfo de una lucha aislada. Por el contrario, una lucha nacional unificada ofrece, desde su inicio, una perspectiva mucho mayor de triunfo.

De esta forma, puede abrirse una dinámica superior de movilización que, tarde o temprano, superará los límites hasta donde estas burocracias están dispuestas a llegar. Por el contrario, si el llamado no es aceptado, la negativa contribuirá a la experiencia de los trabajadores con esas direcciones.

En cualquiera de ambos casos, se trata de una política imprescindible para fortalecer una respuesta de lucha acorde con la situación y los ataques, y así avanzar en una verdadera organización democrática y de lucha de los trabajadores, que pueda irse fortaleciendo como alternativa a estas burocracias y sus aparatos, como comienza a ser construida con el Conlutas, en Brasil, el ELAC, en Latinoamérica y el Caribe, y otras experiencias en diversas partes del mundo.



El llamado de los trabajadores del GM de Saõ José dos Campos (Brasil)

Recuperar la tradición de lucha internacional

Los ataques que reciben los trabajadores son similares en todo el mundo. Por un lado, las políticas que aplican gobiernos y empresas están “cortadas por la misma tijera”. Por el otro, las grandes empresas tienen estructuras con plantas en todo el mundo y han “internacionalizado” su producción y comercialización. En la industria automotriz, rama central de la economía capitalista, la GM tiene plantas u oficinas comerciales en 70 países; la Fiat, en 61; la Renault, en 46, etc. Frente a la crisis, estas empresas aplican planes unificados de ajuste y tratan de enfrentar a los trabajadores de un país con los de otro, aunque esos planes se expresen a través de distintas variantes.

En Francia, el gobierno “está concediendo préstamos y subsidios a sus fabricantes de automóviles…, con la condición de que las empresas mantengan el empleo en Francia y bajo ningún pretexto lleven parte de su producción a República Checa, Eslovaquia y Rumania, países donde Peugeot-Citroën y Renault tienen plantas de ensamblaje” (Agencia EFE, 24/2/2009). Mientras la GM utiliza la amenaza de trasladar plantas de producción desde EEUU hacia países de menores costos laborales para que sus trabajadores acepten rebajar sus salarios a la mitad.

Recuperar la memoria histórica

Es casi imposible derrotar a estos gigantes empresarios si las luchas no se unifican y reciben una amplia solidaridad internacional; ellas ganan con el “dividir para reinar”. Por el contrario, una lucha internacional ofrece una perspectiva mucho mayor de triunfo porque golpea a la empresa en su conjunto.

La unidad y la solidaridad internacional de las luchas de la clase obrera no es algo nuevo: forma parte de su historia y de sus mejores tradiciones. Recordemos que fue una campaña internacional de lucha la que logró la jornada laboral de 8 horas en muchos países del mundo, en las primeras décadas del siglo XX.

Durante décadas, la acción erosiva del estalinismo y de las burocracias sindicales trató de borrar de la memoria de la clase obrera la conciencia de la fuerza que posee esa lucha internacional unificada. Si estas burocracias ni siquiera unen la lucha de los trabajadores en un país, mucho menos van a impulsar la unidad internacional. Aparatos como la Federación Internacional de Trabajadores Metalúrgicos o la Confederación Sindical Internacional sólo sirven para hacer congresos que votan declaraciones o piden la intervención de organismos como la OIT, pero no para impulsar o apoyar las luchas contra las patronales y el gobierno.

El llamado de los trabajadores de la GM de São José dos Campos

Recuperar esa tradición histórica es una necesidad imperiosa. Este camino puede empezar a ser recorrido por lo más concreto, a través de la unidad de los trabajadores de una misma empresa, o de una misma rama industrial, a nivel internacional.

En este sentido, se destacar el llamado que han hecho los trabajadores de la GM de São José dos Campos (Brasil), que ha sido adoptado como propio por el sindicato metalúrgico de la región; por la Conlutas (Coordinación Nacional de Luchas), en ese país, y por el ELACT (Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Trabajadores), en el continente.

En él, se señala que “los gobiernos y las empresas… intentan dividirnos y colocarnos los unos contra los otros… Eso solo nos lleva a la división y la fragmentación. Los únicos que ganan con eso son los que nos han explotado brutalmente durante años... Tenemos que decir no. Ningún despido, ninguna reducción de derechos o de salarios por reducción de jornada de trabajo”.

Luego de analizar los ataques que están realizando las empresas automotrices a nivel mundial, hacen “un llamado a los compañeros de las empresas automotrices de todo el mundo: organicemos un día de paro internacional con la bandera de la defensa de nuestros empleos, salarios y derechos, que los ricos paguen por la crisis”. Llaman, en especial “a los trabajadores de la GM de varias plantas de todo el mundo: basta de división entre nosotros, enfrentemos la crisis con unidad y lucha en defensa de los empleos, de nuestros derechos y salarios”.

Para concretar la propuesta, proponen que “los trabajadores, sus sindicatos, comisiones de fábrica, y activistas” organicen “una reunión internacional, en donde podamos discutir un plan de lucha unitario para enfrentar la crisis internacional, defender nuestros empleos, derechos y salarios sin caer como rehenes de los chantajes promovidos por los que siempre nos han explotado”.

El llamado fue enviado a sindicatos, comisiones de fábrica y trabajadores metalmecánicos de todo el mundo. Además, Vivaldo Moreira, presidente del sindicato de São José dos Campos y trabajador de la GM, visitó la fábrica de esa empresa y varias plantas metalúrgicas en Argentina. Otros dirigentes viajaron a Ecuador y a Venezuela.

El llamado ya ha comenzado a tener algunas respuestas positivas. En Argentina, un plenario convocado por las seccional Villa Constitución de la Unión Obrera Metalúrgica – UOM, al que asistieron más de 500 representantes de diversos gremios e instituciones (incluyendo importantes dirigentes nacionales de la CTA – Central de Trabajadores Argentinos) aprobó, en el marco de una resolución general sobre la crisis económica, el “apoyo incondicional a todos los trabajadores que están luchando en todo el mundo y en este marco un apoyo fraternal a los compañeros de la GM de Sao José dos Campos que apoyaron este plenario”.

Desde Italia, los representantes de la CUB (cuarta central sindical en importancia del país) en la FIAT, han respondido con su “total acuerdo” con “la propuesta de organizar una reunión internacional para discutir la situación de la industria automotriz y decidir iniciativas en común… sólo queda entonces, proceder a organizar la reunión”.

Son los primeros pasos de un camino necesario e imperioso. La gravísima crisis económica internacional y los durísimos ataques de los gobiernos y las empresas hacen más vigente que nunca el llamado que, hace más de ciento sesenta años, hiciera el Manifiesto Comunista: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”.


Un llamado a la lucha contra los despidos y ataques de las empresas del sector automotriz en todo el mundo

Estamos asistiendo al desarrollado de la crisis económica internacional y la política de los patrones y sus gobiernos en todo mundo. Billones y billones de dólares del presupuesto público están siendo entregados para las empresas, mientras que para los trabajadores el discurso es la justificación de los despidos y la necesidad de renunciar a nuestros derechos aceptando la reducción de salarios.

Esto es inaceptable. No fuimos nosotros quienes provocamos la crisis. Quien tienen que pagar por ella son los pocos que durante años dividieron lucros y rendimientos entre si, al mismo tiempo que preparaban la crisis existente administrando irresponsable y fraudulentamente.

Nosotros los trabajadores al contrario: producimos a ritmos de superexplotación, adquirimos enfermedades ocupacionales, vemos nuestros salarios y derechos cuestionados, fábricas cerradas y/o transferidas a otros lugares. Todo en nombre de la reducción de costos y de garantizar la estabilidad de las empresas.

Es por eso que ahora no podemos admitir que los que se enriquecieron más de lo que eran, y que provocaron la crisis se embolsen millones y millones del presupuesto público. Y porque al mismo tiempo anuncian planes para exigirnos que aceptemos reducciones de salarios y derechos que dejan en la miseria a millares de familias.

Los gobiernos y las empresas, además, intentan dividirnos y colocarnos los unos contra los otros. Muestran los salarios de los trabajadores de un determinado país exigiendo la reducción del otro. Promueven un chantaje vergonzoso con nuestros empleos.

Infortunadamente, algunos sindicatos y centrales sindicales en el mundo, han aceptado esa lógica. Eso solo nos lleva a la división y la fragmentación. Los únicos que ganan con eso son los que nos han explotado brutalmente durante años, los que quieren preservar sus fortunas a costa del presupuesto público y que nosotros paguemos la cuenta. Tenemos que decir no. Ningún despido, ninguna reducción de derechos o de salarios por reducción de jornada de trabajo. Quien produjo la crisis que pague con su propia fortuna.

Llamamos a una jornada internacional contra los despidos y la reducción de derechos y salarios

Las empresas automotrices han anunciado planes mundiales de re-estructuración. Están ocurriendo movilizaciones, huelgas y distintas manifestaciones en varios países. Ante el ataque mundial de estas empresas es necesario construir una respuesta mundial unificada.

Es necesario consolidar iniciativas como la de los trabajadores de la GM de Europa realizadas en los últimos días, ellos construyeron un día de paralización y manifestaciones en defensa de los empleos. En el Brasil estamos construyendo un día de paralizaciones y manifestaciones para el 1 de abril.

Nosotros, trabajadores del sector metalúrgico de São José dos Campos, trabajadores de la GM del Brasil, hacemos un llamado a los compañeros de las empresas automotrices de todo el mundo: organicemos un día de paro internacional con la bandera de la defensa de nuestros empleos, salarios y derechos, que los ricos paguen por la crisis.

Trabajadores de la GM: basta de división entre nosotros, enfrentemos la crisis con unidad y lucha en defensa de los empleos, de nuestros derechos y salarios

Hacemos un llamado especial a los trabajadores de la GM de varias plantas en todo el mundo. Las negociaciones promovidas hasta el momento por las centrales y sindicatos solo están profundizando nuestra división y ayudan a la empresa mientras mantiene su política de ataque contra nuestra clase y facilita que continúen recibiendo dinero del presupuesto público de muchos países en el mundo para mantener su patrimonio.

Es necesario cambiar esta situación. Por eso, nosotros trabajadores de la GM, el Sindicato dos Metalúrgicos de S José dos Campos y la Conlutas (Central Sindical y Popular del Brasil), llamamos a los trabajadores, sus sindicatos, comisiones de fábrica, y activistas para la construcción de una reunión internacional, en donde podamos discutir un plan de lucha unitario para enfrentar la crisis internacional, defender nuestros empleos, derechos y salarios sin caer como rehenes de los chantajes promovidos por los que siempre nos han explotado.

Trabajadores de la GM de São José dos Campos
Sindicato dos Metalúrgicos de São José dos Campos
secretaria@sindmetalsjc.org.br
Conlutas (Coordinación Nacional de Luchas) – Brasil
secretaria@conlutas.org.br
Elac (Encuentro Latino Americano y Caribeño de Trabajadores)
elac@elac.org.br
Read more

los condenaditos

Hay les va un poco de música el video está bueno.

Read more

A LUCHAR Nº 25


Adquieralo y suscríbase aquí, cómprelo también en los puestos de venta de la Universidad y con su contacto más cercano.
Read more

CATEDRA LIBRE


Read more

UNA PEQUEÑA HISTORIA SOBRE UN REVOLUCIONARIO RUSO

Adolf Abramovich Yoffe

El 14 de noviembre de 1927, el CC y la Comisión Central de Control del partido bolchevique, ya para entonces totalmente controlado por Stalin, reunidos en sesión extraordinaria, expulsaron a Trotsky y Zinoviev por considerarlos culpables de haber incurrido en incitación a manifestaciones contra-rrevolucionarias y a la insurrección. Rakovsky, Kamenev, Smilgá y Evdokimov fueron expulsados del Comité Central y Bakáiev, Muralov y otros de la Comisión Central de Control. Centenares de miembros fueron expulsados de las células del partido. Así al cabo de meses y años, en el transcurso de los cuales todas las facciones vacilaron y maniobraron, avanzaron, retrocedieron y continuaron luchando, el cisma quedó consumado.
En la noche del 7 de noviembre, adelantándose a los acontecimientos Trotsky regresó a su hogar y comunicó a su familia que debían desalojar el departamento que ocupaban en el Kremlin. Al salir del Kremlin se evitó una humillación que hubieron de sufrir los otros jefes de la Oposición: El 16 de noviembre fueron desalojados.
Pero simultáneamente otro hombre hizo su salida de manera diferente. En la noche del 16 de noviembre un disparo de revólver rompió súbitamente el silencio del Kremlin. Adolf Abramovich Yoffe se había suicidado. Le dejó una carta a Trotsky explicándole que esa era la única forma en que podía protestar contra la expulsión de Trotsky y de Zinoviev y expresar su horror ante la indiferencia con que el partido las había recibido. Yoffe había sido amigo y discípulo de Trotsky desde antes de 1910, cuando, siendo un estudiante neurótico, ayudó a Trotsky a publicar la Pravda vienesa. Con Trotsky ingreso en el partido bolchevique en 1917 y en el momento de la insurrección de Octubre era miembro del Comité Central. Blando de corazón de sonrisa y de voz, fue uno de los partidarios y organizadores más resueltos del levantamiento. Pronto llegó a ser uno de los grandes diplomáticos bolcheviques: encabezó la primera delegación a Brest-Litovsk y fue el primer embajador en Berlín; negoció el tratado de Paz con Polonia en 1921 y el pacto de amistad entre los gobiernos de Lenin y Sun Yat-Sen un año más tarde y fue embajador en Viena y Tokio. A comienzos de 1927 regreso de Tokio, gravemente enfermo de tuberculosis y polineuritis y fue nombrado segundo de Trotsky en la Comisión de Concesiones. En Moscú los médicos lo desahuciaron y le recomendaron someterse a un tratamiento en el extranjero. Trotsky intercedió por el ante el Comisario de Salubridad y el Politburó, pero el Politburó se negó a enviarlo al extranjero en razón de que el tratamiento resultaría muy caro: mil dólares. Un editor norteamericano acababa de ofrecerle a Yoffe 20,000 dólares por sus memorias, y este pidió que se le permitiera viajar pagándose sus propios gastos. Stalin le prohibió entonces publicar sus memorias, le negó el permiso para salir del país, lo privó de asistencia médica y lo hizo objelto de toda clase de vejaciones. Encamado, agobiado por el dolor, sin un centavo y deprimido por el salvajismo de los ataques a la Oposición, se metió una bala en la cabeza.
La carta que deja a Trotsky es no solo importante como documento político sino como documento humano y como declaración de moral revolucionaria.Durante toda mi vida he abrigado la convicción de que el político revolucionario debe saber cuándo hacer su salida y saber hacerla a tiempo… cuando comprende que ya no puede seguir siendo útil a la causa a la que ha servido. Hace más de treinta años que abracé la idea de que la vida humana sólo tiene sentido en la medida en que se dedica al servicio del infinito, y para nosotros el infinito es la humanidad. Trabajar con cualquier propósito finito -y todo lo demás es finito- carece de sentido.Aun cuando la vida de la humanidad llegara a un término, esto en todo caso sucedería en una época tan remota que nosotros podemos considerar a la humanidad como el infinito absoluto. Si se cree, como creo yo, en el progreso, puede suponerse que cuando llegue el momento de la desaparición de nuestro planeta, la humanidad habrá encontrado mucho antes los medio de emigrar y establecerse en otros planetas más jóvenes… así todo lo que se haya logrado en nuestro tiempo para beneficio de la humanidad sobrevivirá de algún modo en las épocas futuras; y en virtud de esto nuestra existencia adquiere el único sentido que puede poseer.
Después de expresar en sentido marxista y en espíritu ateo, el viejo anhelo de inmortalidad de los humanos, la inmortalidad de la especie humana y su genio, Yoffe prosiguió para decir que durante veintisiete años su vida había tenido pleno sentido: él había vivido para el socialismo; no había desperdiciado ni un solo día, pues aun en la prisión había aprovechado cada día para estudiar y prepararse para las luchas futuras. Pero ahora su vida había quedado desprovista de toda finalidad, y su deber era partir. La expulsión de Trotsky y el silencio con que el Partido la había acogido eran los últimos golpes. De haber gozado de buena salud, habría continuado la lucha en las filas de la Oposición.
Con la mayor modestia, invocando sus largos años de amistad y colaboración al servicio de una obra común Yoffe escribió: “Esto me da derecho a decirlo, al despedirme de usted, las que me parecen sus faltas. Yo no he dudado jamás de que el camino que usted trazaba era certero, y usted sabe bien que hace más de veinte años, desde los tiempos de la 'revolución permanente', estoy con usted. Pero siempre he pensado que a usted le faltaban aquella inflexibilidad y aquella intransigencia de Lenin. Aquel carácter del hombre que está dispuesto a seguir por el camino que se ha trazado por saber que es el único, aunque sea solo, en la seguridad de que, tarde o temprano, tendrá a su lado la mayoría y de que los demás reconocerán que estaba en lo cierto. Usted ha tenido siempre razón políticamente, desde el año 1905, y repetidas veces le dije a usted que le había oído a Lenin, con mis propios oídos, reconocer que en el año 1905 no era él, sino usted, quien tenía razón. A la hora de la muerte no se miente, por eso quiero repetírselo a usted una vez más, en esta ocasión… Pero usted ha renunciado con harta frecuencia a la razón que le asisitía, para someterse a pactos y compromisos a los que daba demasiada importancia. Y eso es un error. Repito que, políticamente, siempre ha tenido usted razón y ahora más que nunca. Ya llegará el día en que el Partido lo comprenda, y también la historia lo ha de reconocer, incuestionablemente, así. No tema usted, pues, porque alguien se apartó de su lado ni tanto menos porque muchos no acudan a hacer causa común con usted tan rápidamente como todos deseáramos. La razón está de su lado, lo repito, pero la garantía de la victoria de su causa es la intransigencia más absoluta, la rectitud más severa, el repudio más completo de toda componenda, que son las condiciones en que residió siempre el secreto de los triunfos de Ilich.
Cuando Trotsky hablo para despedir al amigo y revolucionario dijo “Yoffe nos dejó, no porque no deseara luchar sino porque carecía de la fuerza física necesaria para la lucha. Temió convertirse en una carga para quienes están enfrascados en el combate. Su vida no su suicidio, debe servir de modelo a quienes quedan tras él. La lucha continúa. ¡que todos permanezcan es su puesto!
Read more

CATEDRA LIBRE

TRES FUENTES Y TRES PARTES INTEGRANTES DEL MARXISMO


Jueves 19 de marzo en la facultad de Educación aula 213
5:00 p.m.
Read more

8 de marzo DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA


por un programa de lucha!!!
¡ Ningún despido, suspensión o rebaja salarial! Qué la crisis la paguen los que se enriquecieron !· ¡ Basta de TODO tipo de violencia contra las mujeres! ¡BASTA DE MUERTES POR ABORTOS CLANDESTINOS! !· A Igual trabajo igual salario, mejores condiciones de trabajo. Aumento salarial acorde a la canasta familiar. · ¡ No al trabajo precarizado en las que las mujeres somos las más castigadas !· Guarderías, jardines maternales en los lugares de trabajo y estudio.· Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal, seguro y gratuito para no morir.· Acceso a la salud. Atención adecuada en hospitales públicos sin discriminar la orientación sexual.· Declaración de la emergencia en delitos sexuales. cárcel efectiva a los violadores.· Derogación de toda ley que persiga a las trabajadoras sexuales. Castigo a los proxenetas.· Aparición con mujeres secuestradas, desaparecidas. Desmantelamiento de las redes de trata y prostitución.· Derecho a la Tierra de los Pueblos originarios · Exigimos planes accesibles para la construcción de viviendas dignas.
Read more